Motivos para comprar un coche de gasolina

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Motivos para comprar un coche de gasolina

Sin demeritar los coches diésel, un automóvil de gasolina puede ser la mejor opción de compra si somos de esos conductores que apenas llegamos a los 10 000 km al año. Evidentemente, se trata de un ahorro sustancial para nuestros bolsillos, y una inversión que sin duda traerá muchos beneficios.

Adicionalmente, podemos decir que es una decisión que va asociada al tipo de carro que queremos adquirir. Si bien los monovolúmenes o las furgonetas son ideales con un motor diésel (al igual que un todoterreno que utilizamos de manera ocasional será más eficiente con este tipo de motores), los coches de gasolina son perfectos para transitar por la ciudad, no sólo desde el punto de vista económico, sino también medioambiental.

Sin más preámbulos, te comentamos seguidamente por qué es una buena idea hacerse con un motor de gasolina.

Un alivio para nuestro bolsillo

Generalmente, y atendiendo a algunos aspectos como la marca del coche y su categoría, un conductor puede ahorrarse entre 500 y 2000 euros cuando se trata de un coche de gasolina frente uno de diésel.

La matemática en este sentido es bastante sencilla. Supongamos que no solemos excedernos de los 10 000 km al año, y que nuestro coche genera un balance de 51 litros por cada 100 km recorridos. En comparación con los 71/100 km que nos reporta un coche gasoil, las ventajas saltan a la vista. O sea, que de manera general, estaríamos ahorrando hasta unos 200 litros.

Otra conclusión que se desprende de este análisis es la amortización, puesto que necesitaríamos unos dos años y medio aproximadamente para amortizar nuestro vehículo (lo que a su vez representa 10 años para un coche gasoil en el que necesitaríamos rebasar los 10 000 km por cada año).

A lo anterior, se añade el tema de las piezas de recambio y las revisiones, que en el caso de los motores diésel son muchos más caras y deben realizarse con mayor frecuencia.

Mayor comodidad

Si se trata de confort, nada supera el funcionamiento de un motor de gasolina: bajo nivel de vibraciones y un sistema de aislamiento acústico capaz de reducir los ruidos más estridentes del automóvil. Eso sí, si se trata de un diésel, este tipo de prestaciones no están del todo aseguradas, por no mencionar la conducción, que es mucho más suave y progresiva en los motores de gasolina, además de que son menos propensos a calarse con regularidad.

Más ecológico

No es que los coches de gasolina sean 100% “ecofriendly”, pero comparados con los motores gasoil, la brecha es bien amplia. Muchos hemos sufrido la humareda negra tan característica de los coches diésel, que si bien algunos conductores se esfuerzan por brindarles un mantenimiento periódico, nunca podrán evitar la expulsión de partículas a la atmósfera, las cuales se ha demostrado que poseen efectos adversos para el medioambiente, y para nuestro organismo además, pues pueden llegar a provocar incluso el cáncer. En otras palabras, un coche de gasolina es mucho más limpio y seguro.

¿Cuestión de gustos?

“Para gustos los colores”, lo sabemos, pero desde nuestro punto de vista, no hay nada como un coche de gasolina. Se trata de un tipo de motor totalmente predecible hasta el punto que muchos conductores consiguen determinar las revoluciones por minuto que llevan sin tan siquiera echar un vistazo al tacómetro.

Pero eso no es todo, si te ha gustado la idea de contribuir al medioambiente, te comentamos que un coche de gasolina puede convertirse a GLP, una operación que no excederá de los 1800 euros. Con respecto al nivel de emisiones, un autogás te permitirá reducir el nivel de emisiones hasta en un 35%, por no mencionar que podrás ahorrar cerca de un 40% de tu presupuesto.

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