Los 10 fraudes más frecuentes al seguro de coche

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Quizá no lo sepas pero cada año son muchas las personas que intentan estafar a los seguros de coches con diferentes estrategias. En este espacio te contamos cuáles son los fraudes más frecuentes a los seguros del coche.

Inventarse los daños

En primer lugar, hay muchísima gente que directamente se inventa los daños que le ha causado un accidente. Sin duda se trata de una práctica muy habitual que hace mucha gente. Pero es que no hablamos solamente de inventar las lesiones físicas sino también los daños del coche. Muchos clientes llegan a las aseguradoras afirmando que alguien les ha rayado el coche de forma intencionada o se los ha abollado al máximo.

Magnificar los daños

Asimismo, existe mucha gente también que aunque no inventa los daños si los aumenta muchísimo, tanto las lesiones como las producidas en los vehículos. Muchas personas, después de llegar a un acuerdo con el taller presentan presupuestos inflados e incluso exageran las dimensiones de un golpe o una abolladura. Además también hay mucha gente que declara como siniestro cualquier tipo de avería.

Hacer partes falsos

Sucede también mucho, como nos dicen desde la agencia Doverty de detectives privados en Madrid, que un gran número de personas presentan partes totalmente falsos a las aseguradoras sin haber tenido ningún tipo de accidente. En estos casos las otras personas son las encargadas de llamar a la compañía e indicar que no están a favor de este parte amistoso ya que no ha habido ningún siniestro.

Simular atropellos

Por otro lado, encontramos un fraude bastante increíble pero que han realizado también algunos grupos de personas y consiste en simular atropellos y accidentes para cobrar el seguro.

Lesiones falsas

Las lesiones falsas también son uno de los fraudes más comunes con los seguros. En estos casos el problema para las aseguradoras es que les resulta muy complicado poder comprobar y afirmar si un daño es real o falso desde el punto de vista de los médicos ya que según el tipo de lesión esto resulta muy complicado de evidenciar.

Fraudes premeditados

Los fraudes premeditados son aquellos en los que los daños realmente han sido premeditados y planificados y no han sucedido a raíz de ningún accidente. Por sorprendente que parezca dentro de estos daños se puede diferenciar entre los reales (que existen) y los ficticios. Diferenciamos también entre las lesiones físicas inexistentes, la exageración de las lesiones físicas y las lesiones físicas reales pero premeditadas.

El latigazo cervical

Sin duda una de las estafas más repetidas con los seguros en lo que a exageración de lesiones se refiere es el latigazo cervical. Realmente es una lesión que suele ser muy frecuente cuando alguien tiene un accidente y le alcanzan por detrás y es prácticamente imposible averiguar si se trata de una lesión real o son exageraciones porque esta lesión se manifiesta con dolor y esto es algo muy subjetivo y no se puede fingir.

Fraudes organizados

Los fraudes organizados suceden con menos frecuencia pero también se registran casos en nuestro país. Se trata de fraudes realmente peligrosos que cada vez se están cometiendo más y son estafas de lo más diferentes en las que una red de personas se organiza para estafar a la aseguradora. Suelen estar implicadas varias personas e incuso algunos talleres.

Fingir el robo del vehículo

Aunque tampoco es un fraude que suelan realizar los ciudadanos de a pie cabe reseñar que los falsos robos de vehículos aumentaron en los últimos años. Normalmente, como leemos aquí, se simulaba haber asistido a un robo del vehículo con violencia y se realizaba una denuncia. Cuando haya que abonar la indemnización del vehículo, las aseguradoras en estos casos solicitan las dos llaves del coche pero las personas que realizan la estafa afirman que únicamente les queda un juego de llaves y que el otro juego es el que ha sustraído la persona que ha robado el coche.

Fraudes ocasionales

Por último encontramos los fraudes ocasionales, que son los que suelen cometer casi todo tipo de ciudadanos y básicamente se trata de aprovecharse de que se ha tenido algún problema, accidente o siniestro e incluir daños anteriores o que ya existían antes del accidente. Por ejemplo, cuando tienes un accidente y quieres que de paso el seguro te arregle un rascón anterior. Más del cincuenta por ciento de fraudes son de este tipo.

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